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INTRODUCCIÓN

Vivimos un proceso acelerado de privatización, concentración y centralización, en manos de pocos grupos económicos de la propiedad casi total de los medios de comunicación existentes: TV de aire, TV por cable, TV por satélite, radio AM, radio FM, servicios de internet, telefonía fija, telefonía móvil (celular), agencias de noticias, periódicos de tiraje nacional, periódicos locales, servicios de correos, altavoces en la calle, carteles en vía publica, carteles en medios de transporte, pantallas gigantes en las calles, posibilidad de manipular datos de personas y otros.

Este proceso, junto al avance técnico en el campo de las comunicaciones, que permite la transmisión de gran volumen de mensajes por todo el mundo en tiempo casi real, derivó en una acumulación de poder político y económico impensado hace pocos años. El poder de uniformar el pensamiento y castigar lo diverso, lo distinto a la norma. El poder de estigmatizar cuando no es posible ocultar, de hacer invisible el conflicto.

Una montaña de información tiene el mismo sentido, a pesar de la sensación de elegir libremente. Tenemos un control remoto para seleccionar la frecuencia de cientos de canales de TV, pero cuando los recorremos todos varias veces, no encontramos el reflejo de nuestras vidas, de nuestros problemas, de nuestras necesidades como clase trabajadora o tal vez ni siquiera como simples seres humanos. El éxtasis mayor es sentir el deseo por la mercancía de moda, sentimiento compartido con los que nos explotan y se benefician de esta experiencia de subjetividad, con los que nos moldean el cerebro a su imagen y semejanza, con una conciencia pro patronal, sumisa y egoísta del individuo solo frente a una pantalla de TV.

La batalla está centrada en la recuperación de la palabra y la imagen de los sectores explotados y oprimidos de nuestras comunidades, tanto como la posibilidad de amplificarlas y difundirlas a través de medios masivos de comunicación.

Reivindicamos el derecho que tenemos como clase trabajadora a producir un imaginario que responda a nuestros intereses, a nuestras necesidades, a nuestra tradición cultural, a nuestra historia como pueblo, a nuestras particularidades como comunidades.

Reivindicamos el derecho a nuestros propios medios de comunicación, diametralmente opuestos a los medios dominantes. Nuestra transformación, de espectadores pasivos (consumidores) en espectadores críticos y en productores de un nuevo imaginario, es la base de este proyecto político.

EL SERVICIO

Aspectos generales del Servicio de Televisión Popular

• Nace como una solución propia que se dan los sectores populares para responder a un vacío de comunicación que ahoga las voces locales. • No pretende establecer una prédica unilateral.

• Recoge más bien el pálpito de la comunidad, el pulso de la vida cotidiana.

• Sin presencia de verticalismo

• Compromiso con la cultura

• Mucha articulación con las instituciones comunitarias

• Acceso y participación, pertinencia cultural y lengua, tecnología apropiada y apropiación local, generación de contenidos propios, convergencia y conformación de redes.

• Vinculación orgánica con las organizaciones comunitarias, con los dirigentes locales, y con otros factores de poder local.

• Condiciones indispensables para su integración en el marco comunitario

• Participación comunitaria

Ninguna televisión popular puede ser impuesta sobre la comunidad, sino que debe ser el resultado de una necesidad sentida. La comunidad a través de sus líderes democráticos debe ser partícipe en todo el proceso de gestación, instalación y gestión de la televisión popular. Sólo un proceso genuino de participación a través del cual la comunidad se apropia del instrumento de comunicación, puede garantizar que sea sustentable y permanente en el tiempo.

Uno de los aspectos que debe distinguir, en lo íntimo, en lo organizativo y en lo social, a la televisión popular de la televisión comercial, es esa capacidad de integrar a la comunidad, de convertirse en portavoz de las expresiones democráticas de la comunidad, en busca de cambios sociales y el mejoramiento de las condiciones de vida. Sin esta condición, no puede hablarse de televisión popular. Todo ello con el objetivo de generar una cultura del protagonismo social para el desarrollo y para la superación de la pobreza, en lugar de una TV al servicio del protagonismo de los líderes políticos y sociales.

Al ser la televisión un medio unidireccional hay que hacer todo lo posible por generar formas de participación de los televidentes y de los sectores sociales en conflicto. La presencia física en estudios para transmisiones en vivo de los protagonistas de las luchas, como la presencia de la producción de la TV en el lugar de residencia, trabajo o desarrollo de las organizaciones, de los compañeros y compañeras, tiene que ser prioritaria. El correo electrónico, la cámara web, el teléfono y otros medios punto a punto tienen que ser aprovechados al máximo. Solamente podemos considerar como popular una experiencia que incluya gran participación de los actores sociales con los que pretendemos comunicarnos. Si no existe este intento reproducimos autoritarismo e inmovilización. Contenidos locales

La diferencia más visible entre la televisión comercial y la televisión comunitaria, son los contenidos locales. Una televisión popular que no produce suficientes programas con contenidos locales, no representa ninguna ventaja sobre la televisión comercial. Si una televisión comunitaria llena sus horas de programación con películas o música ajena o deportes internacionales no cumple una función educativa y formativa en la comunidad. La función de la televisión comunitaria es ocuparse de los aspectos de salud, educación, medio ambiente, organización social, producción, legislación y derechos, entre otros temas que son parte de la vida cotidiana comunitaria. Esto no quiere decir que toda la programación sea una sucesión de documentales que llegan a saturar a la audiencia. Es también una responsabilidad de la televisión comunitaria rescatar la música local, las fiestas y tradiciones, la producción cultural y artística, la memoria de los ancianos, los juegos de los niños, y otras manifestaciones lúdicas. En una etapa de mayor desarrollo la televisión comunitaria puede producir piezas dramáticas, series de ficción o cualquier otro género televisivo.

El terreno de los contenidos es un espacio en la búsqueda de lo popular, las necesidades organizativas y de constitución de discurso de los sectores en lucha, la búsqueda de unidad ideológica de sentidos, la apertura a la diversidad, la provocación, la crítica social, la autocrítica, la necesidad inmediata con la búsqueda y experimentación de las formas, son algunas de las tensiones a resolver. Aspectos indispensables a la hora de planificar la programación. Adaptación y apropiación tecnológica

Muchos proyectos fracasan porque se sub-dimensionan o se sobre-dimensionan los aspectos tecnológicos. Una subdimensión consistiría en pretender que una nueva televisión comunitaria funcione con equipos mínimos, insuficientes y frágiles. La sobre-dimensión, en cambio, consiste en la adquisición de equipos muy sofisticados, que no pueden ser reparados localmente, que dependen de piezas de recambio que solamente se pueden conseguir fuera del país, y que requieren de un personal altamente especializado, en el que hay que invertir mucho tiempo de capacitación. Las sobredimensión tiene que ver también con la incapacidad de la propia comunidad de hacer frente a los insumos necesarios, e incluso al reemplazo del equipo cuando haya concluido su ciclo de vida útil. Lo apropiado en una televisión comunitaria es una tecnología cuya relación costo-beneficio sea razonable, cuyo manejo esté al alcance de técnicos, y cuya gestión pueda ser asumida por miembros de la comunidad. Debe adquirirse suficiente equipo como para cumplir con los planes de producción, y como para evitar que el equipo permanezca ocioso y sin uso durante largos periodos.

Si bien todavía es muy grande la dependencia proveniente de la producción mercantil de las grande corporaciones, debería ser un tema prioritario la producción por nosotros mismos de los equipamientos necesarios. Dentro de esta política es muy importante la adaptación, resignificando los objetivos originales para las cuales fueron diseñados y fabricados, gran parte de los equipamientos, transformándolos en boomerang contra la ideología dominante.

Pertinencia cultural y lengua

El gran reto de la televisión popular es desarrollar una propuesta estético-televisiva y cultural que se convierta en uno de los sustentos principales de su legitimidad en el seno de la comunidad, que satisfaga los deseos y expectativas de una audiencia crítica y comprometida con su medio de comunicación. A diferencia de la televisión comercial e incluso la televisión del Estado, la televisión comunitaria planta sus raíces en la cultura local. Esto no significa la negación de otras culturas, pero sí la afirmación de una identidad propia, identidad que con frecuencia es negada por los medios masivos de alcance nacional. El principal rasgo distintivo de esa pertenencia a la cultura local es el uso de la lengua o de las lenguas más importantes en el radio de influencia de la televisión comunitaria. La pertinencia cultural se refleja incluso en los horarios de programación, para que sean compatibles con las labores de la población. La vestimenta y las expresiones de lenguaje que utilizan los presentadores, así como los decorados del estudio, los logotipos y los formatos de los programas, deben ser coherentes con la cultura local. Esto no significa recrear una imagen “folklórica” que simbolice la cultura local, sino reflejar la cultura con sus contradicciones y sus valores.

Convergencia

En un mundo donde la tecnología ha reducido las distancias, y donde los medios de información alcanzan los rincones más apartados del planeta, la televisión comunitaria no debe verse en soledad, aislada de otras influencias y otros medios. Su misma sobrevivencia y permanencia en el tiempo depende de su capacidad de negociar con otras experiencias similares, y converger hacia nuevas tecnologías que pueden mejorar su alcance y su posibilidad de diálogo. La conformación de redes con organizaciones que tienen objetivos parecidos contribuye a romper el aislamiento, así como las alianzas con organismos no gubernamentales, con cooperativas, con proyectos de desarrollo, con escuelas y bibliotecas públicas, con grupos de jóvenes y de mujeres, y con todos los demás actores locales. La convergencia con nuevas tecnologías que usan el potencial de difusión de Internet, es otro aspecto que debe tomarse en cuenta. Internet se ha convertido en una fuente de información, pero sobre todo en un instrumento que facilita la constitución de redes virtuales. Muchas radios comunitarias utilizan la red (web) para intercambiar información, pero además para difundir su programación ya sea en directo o en diferido. El incremento continuo de la velocidad de los procesadores de las computadoras y de los canales de comunicación, ha hecho posible la difusión de imágenes digitales en movimiento.

Derecho (y deber) a la diferencia

Los medios populares se dirigen a la inteligencia del público, para estimularla, no para adormecerla. Al no estar sometidos a los imperativos de la rentabilidad, los medios populares deben ser capaces de innovar con audacia y desarrollar géneros televisivos que no son una réplica de los modelos comerciales. No basta con que sea democrática, sino que además debe ser popular, es decir, ampliamente apreciada por su calidad técnica y artística. Algunos tienden a poner la televisión popular al servicio de programas didácticos, una especie de educación a distancia o de cursos nocturnos. Por ello, para muchos la radio y la televisión popular son sinónimo de programas aburridos, largos y pesados. Esta percepción solamente puede cambiar si los medios populares hacen un esfuerzo para ser originales y específicos. Esta especificidad se traduce en atender los diferentes temas que afectan a la comunidad, y ofrecer respuestas prácticas a las preocupaciones cotidianas de la audiencia. La programación de servicio comunitario es por ello un rasgo que distingue a los medios populares de los medios comerciales. Los programas comunitarios abordan cuestiones de salud, imparten consejos prácticos, se hacen eco del punto de vista de los consumidores, se convierten en un espacio de negociación entre la comunidad y las autoridades de gobierno, y reafirman la cultura e identidad local.

A diferencia de los medios mercantilistas, los populares no pretenden ampliar su audiencia indiscriminadamente. Por el contrario, su mandato específico es atender una audiencia que puede ser definida por su unidad comunitaria, cualquiera que sea el parámetro para definir esa unidad de intereses comunes. Pero esto no quiere decir que los medios populares carecen de influencia; la suma de emisoras de radio y televisión popular en una región o en un país, puede alcanzar un universo humano tan o más amplio; pero sobre todo más representativo- que el de los medios comerciales. Con la ventaja de que los medios comunitarios contribuyen a fortalecer audiencias críticas y participativas. La diferencia no es solamente un derecho, sino también un deber de la televisión popular. Sólo en la medida en que los medios de comunicación comunitarios se distingan de los medios comerciales o estatales, podrán implantarse definitivamente entre su audiencia.

Consideraciones estéticas

Se requiere optimizar las posibilidades expresivas con los límites de recursos con que se cuenta. Trabajar conscientemente para romper con los moldes establecidos por la cultura hegemónica, pero a la vez ser lo más claros y concretos en las ideas que se proponen en cada informe y programa emitido. De igual forma, con la calidad de sonido e imagen, que por lo menos deben equipararse con los estándares de recepción que la gente esta acostumbrada a ver y escuchar.

La formación permanente

Habría que intentar que todos los participantes se formen en lo ideológico y en la técnica audiovisual para contar sus historias. Esta formación debería ser permanente y para todos los integrantes, sea cual fuere la actividad que realizan dentro del canal. Esta es la única forma de sostener la experiencia y reproducirla en cada lugar donde grupos de compañeros y compañeras estén dispuestos a llevarla adelante.

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